Las amenazas que anteriormente estaban dirigidas contra el Colegio José Guardia Vega se trasladaron este miércoles al Instituto Rufo A. Garay, luego de que en redes sociales se difundieran mensajes amenazantes contra estudiantes de este plantel educativo en la ciudad de Colón.
Esta situación llevó a que la Policía Nacional, a través de la Dirección de Niñez y Adolescencia, reforzara la seguridad en este centro educativo y en otros planteles como medida de prevención.
Para Idelfonso Bracho, psicólogo colonense, ningún niño nace con un arma en la mano ni con sustancias ilícitas, y tampoco son los padres quienes les entregan un arma.
Señaló que este problema es producto de un sistema que permite el acceso a armas, drogas y violencia, elementos controlados por personas adultas con poder económico.
Agregó que entre los factores que influyen en la violencia entre los jóvenes se encuentran la vulnerabilidad social, el desempleo juvenil, la falta de oportunidades y el escaso acceso a inversiones públicas y privadas en áreas como el deporte, el arte y la cultura.
Asimismo, indicó que existe una débil estructura para abordar los temas preventivos desde la primera infancia, tanto en el ámbito educativo como en el social y comunitario, lo que se suma a las dificultades que enfrentan muchas familias.
Por su parte, Aminta Ruiz, de 55 años, manifestó que con el paso del tiempo la frase "juventud, divino tesoro" ha perdido su significado y ha sido reemplazada por escenarios de violencia, donde pareciera que las bandas han ganado espacio dentro de los planteles educativos.
"Antes las diferencias entre estudiantes se resolvían a golpes en el recreo o después de la escuela, lo cual estaba mal, lo reconozco, pero ahora se resuelven con cuchillos y, en los casos más graves, a balazos", expresó con preocupación.
En tanto, Rodolfo Abrahams Rodríguez, de 48 años y padre de dos estudiantes de un colegio de la localidad donde se han registrado hechos de violencia grave, indicó que está ahorrando para trasladar a su hijo a un colegio privado el próximo año.
Por su parte, Alejandro Acosta, de 39 años, señaló que es necesario que los padres de familia cumplan su rol y no pierdan la autoridad sobre sus hijos. "Se necesita más supervisión y más comunicación con ellos", afirmó.









